La importancia de un te quiero...

Un poco contrario a lo que expresé en mi publicación anterior con respecto a lo analíticos que podemos ser algunos seres humanos, recordé que a pesar de ser así, tenemos ese otro lado que muchas veces sorprende a las personas.

Para no hacerlo tan personal, el caso más cercano que recuerdo es el de un amigo bastante mayor a mi a quien todos lo tenían como una persona super estricta, organizado, metódico, se podría creer que inclusive hasta calculador.

Pero el momento que la sonrisa de una pequeña niña se le cruzaba por en frente se podía ver el cambio total, se convertía en el papá afable y dedicado, preocupado de dar un buen ejemplo.

Muchas veces nos fijamos en las cosas que creemos "importantes", en lo que vemos, en lo que escuchamos, pero cuantas veces pasan desapercibidas las señales que no tienen un sonido, la mano del amigo que nos ayuda a levantarnos cuando nos hemos caído sin necesidad de que le digamos nada, o sin que espere recibir algo a cambio.

El cariño de nuestra familia, hermanos que aunque día a día pareciera que se quieren matar y nunca se dicen más que sandeces en el fondo tienen ese enlace que los hace preocuparse el uno por el otro.

Esa sonrisa que cuando estamos caídos nos ayuda a levantarnos. Esas formas invisibles e inaudibles de decir te quiero, estoy contigo. La mirada de la persona que es nuestra compañera(o) de vida, que nos da apoyo cuando tenemos miedo, cuando creemos que todo está perdido y con esa mirada simplemente nos dice, estoy aquí y recobramos la fuerza perdida.

Es indudable que a todos nos gusta escuchar que nos lo digan de vez en cuando, poder reconocerlo sin necesidad de leer entre líneas, pero no se nos debe olvidar nunca que el resto de expresiones están siempre ahí, aún cuando no querramos ver.

No nos dejemos engañar tampoco por las falsas expresiones, los regalos sin sentido, las reacciones implantadas por la sociedad y el medio, simplemente porque "debemos" o porque es considerado como lo "correcto".

Una frase que nunca olvidaré de uno de mis viejos maestros del colegio, nunca compres sentimientos y frases inventadas, haz las tuyas propias. Eso me enseñó a nunca comprar "tarjetitas" donde lo único que hay son sentimientos y palabras inventadas, queriendo simular de forma recortada lo que nuestra mente puede decir de mil maneras.

PD: La modelo invitada en esta publicación es la guapa de mi sobrina, se nota que eso va en la sangre no ;) Díganme si esa sonrisa no dice mucho :)

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