Para reflexionar un poco...

Un par de historias de las que nos hacen pensar, para reflexionar un poco:
Una situación tensa Un día mientras caminaba a través de la selva un hombre se topó con un feroz tigre. Corrió pero pronto llegó al borde de un acantilado. Desesperado por salvarse, bajó por una parra y quedó colgando sobre el fatal precipicio. Mientras el estaba ahí colgado, dos ratones aparecieron por un agujero en al acantilado y empezaron a roer la parra. De pronto, vio un racimo de frutillas en la parra. Las arrancó y se las llevó a la boca. ¡Estaban increíblemente deliciosas!
Cuento Zen
La interpretación de esta historia nos dice que no podemos vivir preocupados del pasado y del futuro, debemos saborear y aprovechar el presente, que es lo que podemos alcanzar, el pasado ya se quedó ahí, aprendemos de los errores, pero no podemos permitir que nos persiga eternamente. El futuro aún es incierto, no podemos estar seguros de lo que vaya a suceder, podemos ver lo que en teoría podría pasar, pero nunca estaremos seguros de si eso se volverá realidad, pero el presente, eso es lo que demos saborear y llevarnos a la boca, luego de haber aprendido sobre el pasado y preparándonos para vivir el futuro.
Ira Arde. Es la cólera en el corazón. Humea. Es una injuria que vuestro enemigo profiere contra vosotros. Guardaos bien de extinguirla con violencia, no os venguéis, no os defendáis, sino dad lugar a esa cólera. Dejadla humear un poco y que se extinga por si misma. Si humea es que se extingue. No la apaguéis por la fuerza, dejad que se exhale y se pierda inútilmente en medio del aire sin heriros ni alcanzaros.
Morihei Ueshiba (Maestro creador del Aikido - Extracto de una de sus conferencias)
No podemos anular nuestros sentimientos, aunque este sea la ira, si la apagamos intempestivamente no aprenderemos a controlarla luego, corremos el riesgo de cometer el mismo error, en cambio si la dejamos desaparecer lentamente habremos aprendido a evitarla o al menos conocer sus límites sin dañarnos a nosotros mismos ni a nadie a nuestro alrededor. Si anulamos o reprimimos sentimientos sería como esas velitas que se vuelven a encender, por más que nos esforcemos soplando vuelve a encenderse la llama, mientras que si la dejamos ser consumirá la vela y eventualmente desaparecerá o aprenderemos el momento exacto en el que podemos apagarla sin que se vuelva a encender. PD: Por si a alguien le interesa, acá hay más cuentos Zen

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